El reciente informe publicado por Physicians for Human Rights (PHR) junto a la organización etíope Organization for Justice and Accountability in the Horn of Africa (OJAH), arroja nueva luz sobre uno de los capítulos más oscuros de la guerra en Tigray (Etiopía): el uso sistemático de la violencia sexual como arma de guerra.
El documento, titulado “You Will Never Be Able to Give Birth”, recopila decenas de testimonios de mujeres y niñas que sobrevivieron a atrocidades inimaginables cometidas entre 2020 y 2022. Sus relatos dan cuenta de un patrón de violencia cruel y planificada, dirigida especialmente contra la población de etnia tigray.
La violencia como arma de guerra
Las mujeres entrevistadas describen violaciones múltiples perpetradas por grupos de soldados, embarazos forzados, mutilaciones genitales y torturas con objetos introducidos de manera violenta. Muchas víctimas narran cómo los agresores les repetían frases como “nunca podrás volver a dar a luz”, revelando una estrategia explícita para dañar no solo a las mujeres, sino también la continuidad de toda la comunidad.
Además de las agresiones físicas, muchas mujeres fueron privadas deliberadamente de asistencia médica o anticonceptiva, incrementando el riesgo de infecciones, embarazos no deseados y daños permanentes en su salud reproductiva.
Consecuencias devastadoras
Las secuelas van mucho más allá de lo físico: el trauma psicológico, el estigma social y el aislamiento marcan profundamente a las supervivientes y a sus familias. El informe subraya que estas agresiones buscaban también romper el tejido social, sembrar el miedo y desestructurar a las comunidades.
Un llamado a la justicia
PHR y OJAH señalan que la violencia documentada constituye crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, e instan a que no queden impunes. Reclaman medidas urgentes en tres frentes:
- Garantizar acceso a atención médica, psicológica y social para todas las supervivientes.
- Asegurar mecanismos de justicia y rendición de cuentas, que permitan juzgar a los responsables.
- Reforzar el apoyo internacional sostenido, imprescindible para acompañar a las víctimas y reconstruir las comunidades.
Un recordatorio necesario
Este informe vuelve a poner sobre la mesa una realidad dolorosa: la violencia sexual sigue utilizándose como un arma de guerra silenciosa pero devastadora. Denunciarla y visibilizarla es un paso esencial para acompañar a las víctimas en su camino hacia la justicia, la reparación y la dignidad.
👉 Puedes leer el informe completo (en inglés) en la página de Physicians for Human Rights: You Will Never Be Able to Give Birth.
