SEMANA 1
Comienzo este diario con muchas ganas de compartir el camino que vamos construyendo junto a Elisa, las compañeras de CIPCA y la comunidad de Piura.
Tras un viaje algo accidentado —el aeropuerto de Lima suspendió operaciones durante dos días—, llegamos finalmente el 2 de mayo a Piura. A pesar de ser viernes, el equipo de CIPCA nos hizo un recibimiento “espectacular” (no puedo usar otra palabra)
Esta primera semana ha sido, como decimos quienes amamos la montaña, una etapa de aclimatación: a los tiempos, a los códigos culturales, al trabajo en equipo y a la vida cotidiana de esta tierra.
He comenzado a colaborar en el componente de las JASS (Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento), estructuras comunitarias que gestionan el acceso al agua potable en zonas rurales. Este trabajo es esencial para garantizar derechos básicos y fortalecer el tejido organizativo local.
Todo sucede muy rápido, los aprendizajes son constantes y aún me cuesta asimilar tanto estímulo. Solo sé que estoy muy agradecido por esta oportunidad.


SEMANA 2
La segunda semana comienza a marcar una pequeña rutina en esta experiencia de cooperación. En los primeros días, me he centrado en una nueva tarea: explorar cómo mejorar la digitalización y gestión de los datos de las personas usuarias de los proyectos que CIPCA desarrolla en la provincia de Piura. La idea es diseñar un primer boceto que nos permita entender mejor las necesidades organizativas y contrastarlo con Mario —compañero de CIPCA— la semana siguiente, para dar forma a un pequeño prototipo de gestión con una muestra de datos.
A partir del jueves comenzaron las salidas a campo, que han sido intensas y muy enriquecedoras. Durante dos días recorrimos tres JASS del distrito de Salitral junto a Roger, y el sábado visitamos otras tres JASS en San Miguel de El Faique con Azucena. Cada territorio, cada comunidad, muestra una realidad diferente y nos recuerda lo esencial: la cooperación requiere flexibilidad, escucha activa y adaptación a los contextos específicos de cada caserío.
Seguimos con ganas de seguir aprendiendo, compartiendo y sumando.


SEMANA 3
Esta semana ha estado marcada por momentos de formación y también de celebración.
El viernes 23 de mayo pudimos compartir un día muy especial: el cumpleaños de Elisa. Fue emocionante ver cómo tanto el equipo de CIPCA como las profesoras del distrito de El Faique organizaron sorpresas y detalles llenos de cariño. Fue REALMENTE EMOCIONANTE.
Durante la semana también participé en el taller de gasfitería organizado por la municipalidad de El Faique. La jornada incluyó una parte teórica en las instalaciones municipales y una parte práctica en la JASS de Santa Ana. Fue un éxito tanto por la participación como por el interés de las personas asistentes, que mostraron un fuerte compromiso por fortalecer las capacidades locales en el mantenimiento de sistemas de agua.


SEMANA 4
Esta semana comenzó el martes, tras un día festivo, y estuvo marcada por un ritmo más pausado. A veces, estos momentos de menor intensidad son también necesarios para reflexionar, recuperar energías y prepararse para lo que está por venir.
Durante los días laborables no hubo salidas a campo, lo que me permitió revisar lo avanzado y planificar mi implicación en las siguientes etapas del proyecto. El domingo, sin embargo, fue un día especialmente significativo: tuve la oportunidad de visitar por primera vez la comunidad de Tunal y asistir a la asamblea de la Asociación de Mujeres.
El encuentro fue profundamente inspirador. Pude conocer de cerca el compromiso, la organización y la fuerza colectiva de las mujeres rurales, que sostienen muchos de los procesos comunitarios en la zona. Me impresionó especialmente el liderazgo de Azucena, una de sus integrantes, cuya claridad y energía reflejan el enorme valor del trabajo que están haciendo.
La experiencia me dejó una sensación muy poderosa: en contextos donde muchas veces faltan recursos, el motor del cambio y del cuidado lo están liderando las propias mujeres. Escucharlas, verlas juntas, organizadas y decididas, fue uno de los momentos más enriquecedores desde que llegué.
Sin duda, ha sido una semana de transición que me ha servido para recargar energías, pero también para conectar con la esencia transformadora del trabajo comunitario liderado por mujeres. Me llevo mucha motivación para lo que viene.


SEMANA 5
Esta semana ha estado centrada en un reto concreto: el diseño y finalización de una base de datos para CIPCA, que permitirá mejorar la gestión de la información en la organización. El objetivo ha sido estructurar un sistema que cruce los datos de las usuarias con el historial de actividades desarrolladas por proyecto, facilitando así el seguimiento y evaluación de los procesos en curso.
El viernes pude concluir la tarea, tras varios días de trabajo minucioso. La presentación oficial será el próximo lunes, y confío en que este aporte sea útil para fortalecer el trabajo interno del equipo.
El fin de semana esperamos poder conocer por primera vez la costa de la región. Tras varias semanas de trabajo intenso, también es importante encontrar momentos para desconectar y recargar energías.
SEMANA 6
Con el paso de los días, la experiencia va tomando otro ritmo. Ya nos encontramos en el ecuador del voluntariado y, tras unas semanas de adaptación, empezamos a sentirnos más integrados en el trabajo diario de CIPCA y en el acompañamiento a las comunidades.
Esta semana ha estado marcada por una salida al distrito de El Faique junto a Azucena, para realizar una actividad con dos JASS (Juntas Administradoras de Servicios de Saneamiento). Sin embargo, finalmente no se pudo llevar a cabo, ya que a las directivas les fue imposible participar.
Aunque fue una situación frustrante, también ha sido una oportunidad de aprendizaje sobre la importancia de garantizar canales de comunicación eficaces, especialmente en contextos rurales con poblaciones dispersas. Esto también forman parte del proceso de cooperación.
Cada semana trae consigo nuevos retos, y también nuevas herramientas para afrontarlos.


SEMANA 7
Esta semana comenzó con un hito importante: la presentación de la nueva base de datos que he desarrollado durante los últimos días para CIPCA. Se trata de una herramienta diseñada para mejorar la gestión de la información sobre usuarias y actividades por proyecto. La acogida fue muy positiva, y el equipo valoró tanto su utilidad como la necesidad de incorporar este tipo de recursos en el trabajo cotidiano. Saber que ya han empezado a usarla es una gran satisfacción.
Pocos días después inicié un nuevo desafío: proponer una reestructuración de los flujos de trabajo que permita una gestión más ágil y colaborativa durante la ejecución de los proyectos. Un proceso más complejo, pero con mucho potencial.
El jueves tomé un día libre y viajé al distrito de Lalaquiz, un lugar remoto y de difícil acceso, pero que mereció la pena. Allí tuve la oportunidad de acompañar a Elisa y Nadia en su trabajo en campo, tanto en Tunal como en La Laguna, y observar de cerca su labor formativa con comunidades educativas.
El viernes acompañé una capacitación en Tórtola junto a Roger, dirigida a la JASS local. Lo más destacable fue que las tres personas que componen la directiva y asistieron a la formación eran mujeres. Un hecho que no solo rompe con ciertos estereotipos de género, sino que refleja el papel activo que muchas mujeres están asumiendo en la gestión comunitaria del agua.
SEMANA 8
La última semana de junio ha estado marcada por un ambiente especial en la oficina: nerviosismo, ilusión y mucho movimiento ante la inminente llegada de la comitiva de Euskadi. Los preparativos para recibir al equipo de Egoaizia, Harremanak y Aldatze han ocupado buena parte de la energía colectiva en CIPCA.
En mi caso, he dedicado los días de lunes a jueves a avanzar en una tarea clave: buscar una estructura organizacional que se adapte a las necesidades y funcionamiento real de CIPCA. Es un trabajo que requiere tiempo, observación y escucha, y aunque por ahora solo lo he compartido con Azucena, mi intención es plasmarlo en un documento de buenas prácticas que pueda servir como guía y referencia en el futuro.






SEMANA 9
Resumir esta semana en unas líneas es un reto casi imposible. Han sido siete días intensos, con actividades diarias, desplazamientos continuos y muchas emociones compartidas. Acompañar a las compañeras de Egoaizia, Aldatze y Harremanak en su visita a terreno ha sido, sin duda, una de las experiencias más significativas de lo que llevamos de voluntariado.
Me quedo con varios aprendizajes y momentos clave:
🌍 El trabajo en equipo entre organizaciones separadas por un océano, pero unidas por el compromiso de reducir las brechas de desigualdad entre hemisferios.
💪 El esfuerzo constante del equipo de CIPCA, que se ha visto reflejado en el desarrollo de cada visita, en cada espacio abierto al diálogo y al intercambio.
💚 La amabilidad y generosidad de las personas que nos han recibido en cada comunidad, hospedaje, tienda, cooperativa, centro educativo y organización local.
🤝 Y, por supuesto, el aprendizaje compartido con Elisa y con todo el equipo, en un verdadero ejercicio de cooperación intercultural.
Quiero cerrar esta semana con un agradecimiento especial a Lierni y Marta, por su cercanía, dedicación y acompañamiento, no solo durante estos días, sino desde el inicio de nuestra experiencia aquí. Sentir que no estamos solos/as ha sido clave, y poder compartir esta semana con ellas ha sido un verdadero regalo.
“Educación Universal”
PROYECTO: “Fortalecimiento de habilidades socioemocionales, artísticas, e interculturales y manejo de tecnologías en la institución educativa rural de Quispicanchi, Cusco, y no rural de Trujillo, La Libertad, Perú” Fe y Alegría 44 – Fe y Alegría 63
Lugar: Alto Trujillo
Financia: Ayuntamiento de Eibar.
En alianza con: Aldatzen (Eibar)
